Aristóteles nos regaló una cita espléndida: "la esperanza es el sueño de los hombres despiertos".
Y nosostros pensamos :¿Solo de los hombres libres? ¿Solo de los hombres?
Los esclavos y las mujeres no pudieron pensar un mañana mejor, les robaron la esperanza. Y fue Roma, la bella, la ciudad de las ciudades, la que les partió de nuevo el sueño antes de la vigilia.
Para despedir al mundo clásico con un sabor distinto y no odiar demasiado a nuestros remotos abuelo, dejo aquí dos extractos del libro "Espejos. Una historia casi universal" del maestro Eduardo Galeano:
1)Reconocer el arte
"En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido. En la pared, se refleja su sombra. El amante ,que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el controno de su sombra. Esos trazos no se irán. No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán."
2)Adios con "mucho arte andaluz".
"Habló a su alma el andaluz Adriano, emperador de Roma, cuando supo que esa iba a ser su última mañana: Alma mía pequeñita, vagabunda y frágil, huésped y compañera de mi cuerpo, ¿adónde irás ahora? Ya no contarás más chistes."




